Olímpicos, medallistas… ¡Y del Atleti!

Posted on 5 agosto, 2012

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“La mejor experiencia que he vivido en mi vida”;“es algo impresionante”; “no se puede explicar con palabras. Cada año que pasa te das cuenta de lo afortunado que has sido”. Así califican en MD los tres jugadores del Atlético de Madrid que han ganado una medalla en unos Juegos Olímpicos, Roberto Solozábal, Iván Amaya y Juanma López, poder participar en esta competición. En una época en la que los títulos de la selección española brillaban por su ausencia, los JJOO de Barcelona 92 y Sídney 00 supusieron un punto de inflexión para el deporte rey. Durante un mes, los tres consiguieron algo que parecía, hasta entonces, negado a España. Con el espíritu de superación que tanto caracteriza al Atlético de Madrid Solozábal, López y Amaya devolvieron parte del orgullo perdido al fútbol español.

En el 92 Solozabal y López tenían que enfrentarse al fantasma del Mundial del 82, cuando España a pesar de ser la anfitriona tuvo un paupérrimo papel. Por eso las expectativas en el equipo olímpico no eran muy altas. “Me acuerdo que en el primer partido en Mestalla tan sólo acudieron unas 7000 personas”, afirma Solozábal. Pronto se disiparían todas las dudas al ganar el primer encuentro a la campeona del sudamericano y una de las grandes candidatas ha alzarse con el título, Colombia, por 4 -1. Esa victoria fue muy importante para el devenir de la selección. Un triunfo así “dio mucha confianza. Que las cosas salieran bien desde el principio fue esencial”, aunque no clave para el triunfo final. El éxito de aquella selección radicó en la “confianza y unión”, por eso “sabíamos que éramos capaces de ganar a cualquiera”, asegura Solozábal. Y es que “de esa unión salió la fuerza para superar todas las adversidades que nos encontramos por el camino”, añade Juanma López. Gran culpa de ello tuvo el que no convivieran en la Villa Olímpica, inconveniente que les marcó y contribuyó a crear un grupo muy fuerte. Ese espíritu de equipo se tradujo en el campo en buenos resultados. Por lo que ni Colombia, Egipto, Qatar, Ghana, ni tan si quiera la Italia de Demetrio Albertini o Dino Baggio impidieron el paso firme de la Selección a la final. Una vez allí, López recuerda que “ya que habíamos llegado y encima jugando en casa teníamos que hacer todo lo posible por ganar”. Algo a lo que contribuyó en gran medida Vicente Miera, seleccionador español. “Siempre nos decía que teníamos que ir partido a partido”, apunta Solozábal. “Era un hombre bastante humilde que sabía lo que necesitaba cada jugador”, añade López. La final no fue nada fácil ante Polonia. Los polacos consiguieron igualar hasta en dos ocasiones la ventaja de España y perforar por primera vez la meta de la selección en todo el campeonato. Pese a los golpes España nunca se vino abajo. “Pensábamos que podíamos remontar. Además el apoyo de la afición nos dio alas. Fue importantísimo porque estando como estaba el campo era imposible no conseguir la medalla”, afirma López. A falta de un minuto para finalizar los 90 minutos, Kiko marcó el gol que llevó el delirio a la grada. España era campeona y a Solozábal se le ocurrió la idea de raparse la cabeza con la palabra oro en la nuca junto a Luis Enrique. “Fue una locura que se nos ocurrió los últimos días de concentración en un momento de poca lucidez”, dice entre risas Solozabal.

Del oro a la plata

Doce años más tarde Amaya viviría una situación similar pero con distinto final. España en esta ocasión tampoco partía como una de las favoritas y más aún al ser la única que no llevaba ningún jugador mayor de 23 años. “Se decía que iban a llamar a Mendieta, a Raúl y Casillas pero Iñaki Sáez llamó al equipo sub 21”, algo clave para Iván Amaya. La confianza en el bloque que había conseguido clasificarse para los Juegos sirvió para dar alas al conjunto. Ese espíritu de lucha y entrega provocó que España llegara a la final frente a Camerún como clara favorita para alzarse con el título. Pero los pronósticos volvieron a equivocarse. Tras un polémico arbitraje, del que el central del Murcia asegura que “tiró por el débil, que en ese momento era Camerún”, apoyándose en las “expulsiones demasiado rigurosas” de José Mari y Gabri. Con dos jugadores menos y con empate a dos en el marcador el partido se vio abocado a la prórroga. En ella “aguantamos de manera épica y casi conseguimos anotar con un tiro al poste en el último minuto de la prorroga, pero la fortuna aquel día no estaba de nuestro lado”. Tras finalizar la prórroga sin goles la final se decidió en los penaltis. Amaya fue uno de los jugadores que quiso asumir esa responsabilidad pero erró en el disparo. “Lo volvería a lanzar. Mucha gente no quería tirarlo y yo me encontraba con confianza. Lo falla el que lo tira”, contesta firme y seguro. Aunque confiesa que en aquel instante “lloré bastante” al ver como Camerún transformaba los suyos y se alzaba con la medalla de oro. Un hombre clave para que no se viniera abajo fue Iñaki Sáez. “Me decía: Amaya ahora no te darás cuenta de lo que es ganar una medalla de plata. Ahora están ellos más contentos que nosotros pero dentro de un año será al revés”, asegura el central. “Y es verdad, porque los Juegos son cada cuatro años y no siempre tienes la suerte de participar. Hay grandes jugadores que no han podido y yo me siento orgulloso de poder haber vivido esa experiencia”. Y es que si de algo saben los jugadores que han vestido la camiseta del Atleti es vivir teniendo sentimientos muy profundos.

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Posted in: Deportes